Desde la forma en la que comemos, dormimos y, en general, la forma en la que vivimos, tiene un profundo impacto que no nos permite gozar de una vida sexual plena y satisfactoria.

Se trata de los problemas que más sufren las parejas, muchas veces ni lo notamos. El no gozar de una vida sexual plena y satisfactoria, podría ser un detonante para la ruptura, y como no, para la infidelidad. Aunque muchas veces se le da mucha importancia, es necesario destacar, que el buen sexo es uno de los primeros atributos que consolidan la buena salud de una pareja.

Cuando sientes que los problemas en la cama están afectando de manera perjudicial tu relación, lo más recomendable es acudir a un profesional o terapeuta sexual para que trate el caso. Aunque en muchos casos, la falta de libido, puede solucionarse de manera más rápida; tal vez te haga falta más comunicación y confianza para hablar de lo que realmente puede estar ocurriendo y solventarlo en pareja. La comunicación con tu pareja, además de ayudar con el problema, fortalece la relación.

Quizás, cambiar el estilo de vida, hará que puedas disfrutar de una mejor vida sexual. Lo que comemos y hacemos en el día a día, inflluye mucho en las relaciones íntimas. Lo que normalmente sucede en otras áreas de la vida cotidiana, si recurres comúnmente a malos hábitos, esto tendrá repercusiones en tu vida sexual; te sentirás menos a gusto con tu cuerpo, mucho más irritable mentalmente y todo esto conllevará a consecuencias en tu libido.

Aquí te comentaremos sobre las peores cuatro costumbres que pueden arruinar tu vida sexual.

Comida chatarra

La frase «eres lo que comes» no debería tomarse a la ligera. Además de no ser nada recomendable, para poder llevar una vida sana y no sufrir de sobrepeso; los carbohidratos, las grasas y los azúcares procesados que contienen esta serie de productos, no son recomendables para tener una vida sexual saludable.

Aunque desde hace muchos años, se ha contemplado que la ingesta de algunos alimentos como el chocolate, ostras o incluso el alcohol en pequeñas dosis, podría tener efectos beneficiosos en la sexualidad, debido a que aumenta la libido; la mayoría de las investigaciones destinadas a comprobar la efectividad de estos alimentos con fines sexuales no han tenido conclusiones sólidas.

Lo que si es bien sabido, es que, una dieta saludable sí ayuda a nuestra vida sexual. Más que el consumo de alimentos o productos individuales. El consumo de alimentos saludables, sí puede influir notablemente en nuestra calidad de vida sexual y estilo de vida completo.

Siendo más concretos, hay una relación clara entre los problemas cardiovasculares debido a una ingesta de mala alimentación cargada de grasas de mala calidad, un estilo de vida sedentario y un peso excesivo. Esto se traduce en incapacidad sexual o disfunción eréctil.

Un estudio realizado en mujeres, concluyó que, los estrógenos juegan un papel principal en las causas y consecuencias de la obesidad femenina. Una disminución de estrógenos, se traduce en un aumento de la masa de tejido graso o adiposo.

El alcohol

Aunque en muy pequeñas cantidades puede ser beneficioso en la vida sexual, debido a que relaja los nervios en los preliminares de una relación sexual, se debe tener mucho cuidado con no abusar del consumo excesivo de alcohol. Consumir grandes cantidades de alcohol puede obstaculizar el flujo sanguíneo en los órganos vitales, además de tener un impacto fisiológico, cognitivo y conductual muy severo que puede causar disfunción eréctil.

El organo sexual más grande del cuerpo es el cerebro, por esta razón, es lógico que cualquier substancia que afecte la mente, tendrá un gran impacto en tu vida sexual.

Harry Fisch, urólogo y profesor de medicina clínica reproductiva en la universidad de medicina Weill Cornell, señala que «los antioxidantes del vino pueden aumentar el flujo sanguineo hacia los genitales». En las mujeres «el clítoris, los labios y la vagina, pueden hincharse y lubricarse más». Sin embargo el consumo excesivo de alcohol suprime el sistema nervioso central, lo cual a su vez, disminuye la excitación y la respuesta sexual a la estimulación.

Uno de los puntos negativos más significativos es que disminuye la lubricación vaginal, debido a que el alcohol deshidrata, asi que al estar ebria puede que la lubricación se complique.

El estrés

Sí, el estrés también afecta la vida sexual. El estrés provoca la liberación de cortisol, también conocida como la hormona del estrés. Cuando se genera en cantidades excesivas, puede acabar con la libido. Una de las causas más comunes por la que la vida sexual pierde calidad o frecuencia es por el hecho de tener demasiadas responsabilidades.

El estrés se refleja a nivel físico, psicológico y fisiológico. A nivel físico, los dolores de cabeza, el cansancio generalizado y la tensión muscular. Pero no sólo eso, el estrés también puede producir insuficiencia de erección, ausencia de secreción vaginal e, incluso, eyaculación precoz, esto ocurre porque, desde el punto de vista fisiológico, se produce un descenso en los niveles de andrógenos y estrógenos.

Por otro lado, la falta de concentración y la poca atención en el transcurso de la relación hace que la experiencia sea poco satisfactoria. Tambien el cambio en el carácter, el humor, la irritabilidad y la tensión, a nivel psicológico.

Lo mejor que pueden hacer en estos casos, es encontrar siempre un momento para ustedes, ya sea solos o acompañados de su pareja. También pueden hacer ejercicios que reduzcan esta ansiedad, como por ejemplo el yoga, la meditación o algo tan simple como salir a caminar por algún paraje natural.

El sobrepeso

Tener sobrepeso no solo es malo para la salud física, sino también para la salud mental. Desgraciadamente, vivimos en unos tiempos en los que existe una presión al respecto de los cánones de belleza, pero de igual manera, la obesidad es un trastorno que puede provocar enfermedades a largo plazo como la diabetes o la hipertensión.

El impacto de la obesidad en la sexualidad de la mujer depende de muchas variables: el grado de obesidad o sobrepeso, las enfermedades asociadas al exceso de peso, la edad, los cambios hormonales, la llegada de la menopausia y el componente emocional. En general, la mujer obesa tiene menos relaciones sexuales y esto puede deberse al exceso de estrógeno derivado de la obesidad porque producen una disminución de la progesterona (la realmente responsable del deseo sexual). Pero por otra parte, las mujeres con obesidad que padecen de ovarios poliquísticos, si pueden experimentar un incremento de la libido porque los niveles de hormonas masculinas son mayores.

En el caso de los hombres, la obesidad se asocia a la resistencia de insulina y con descenso de los niveles de la testosterona, que producen disfunción eréctil. Esto se produce tanto por mecanismos hormonales como por daño vascular, debido a la alteración de la secreción de sustancias que lesionan los vasos sanguíneos a nivel del pene.

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