El arte Sarhua es un trabajo artístico pictórico del distrito que lleva el mismo nombre, ubicado en Ayacucho, Perú. Venuca Evanán es una de las primeras mujeres en pintar tablas de Sarhua.

Las tablas de Sarhua son un trabajo artístico pictórico que expresa el modo de vida y cultura de esta pequeña comunidad andina que se encuentra en la sierra de Perú. Su tradición es regalar una tabla pintada con la historia de la familia por el compadre espiritual, cuando alguien construye una nueva casa o construye una nueva familia. Cada integrante de la familia debe verse reflejado en sus labores diarias. Pero en este arte de la comunidad Sarhua, destaca Venuca Evanán, una de las primeras mujeres en pintar tablas de Sarhua pese a la tradición de su pueblo, decidió visibilizar temas como el machismo, el erotismo y la diversidad del amor.

Contrario a lo que dictan las costumbres del pueblo Sarhua, donde los únicos que pueden aprender a pintar las tablas Sarhua, son los hijos varones de los maestros sarhuinos. Venuca Evanán se convirtió en una de las primeras mujeres en aprender el arte de elaborar estas tablas.

Venuca Evanán revolucionó esta costumbre desde todos los puntos de vista. Ahora las tablas Sarhua narran escenas más inclusivas, donde se cuentan historias sobre el machismo, el erotismo, e incluso, elaboró la primera pieza Sarhua que contiene personajes LGBTI.

Del mantrimonio entre el maestro Primitivo Evanán Poma y la maestra Valeriana Vivanco Espinoza, ella es la última de cuatro hijas. Culminó su primer cuadro a los 7 años, y a los 14, empezó a dedicarse de lleno a la pintura.

Diversidad sexual en las tablas Sarhua

Venuca aborda en sus trabajos diversas temáticas, donde incluye las costumbres de Sarhua, como la migración, leyendas de la comunidad; pero desde el 2018, se propuso plasmar el valor de la mujer sarhuina en la sociedad y su rol activo en las artes visuales contemporáneas. De esta manera elaboró la primera tabla de Sarhua LGBTI.

Luciana Calvimontes, es una productora, dramaturga y directora de teatro que quiso sorprender a su pareja que acababa de mudarse de la casa de sus padres para vivir sola, y como amante del arte sarhuino Luciana decidió encargarle una tabla de Sarhua a Venuca.

Venuca Evanán preparó, para la edición de Art Lima 2019, un cuadro protagonizado por una muñeca, La Puta Fina, donde narra la triste historia de una joven sarhueña, una pastorcita de llamas, enamorada y olvidada, abusada y violentada por los hombres, que baja de los cerros de más de 4 mil metros de altura para buscar venganza.

Además, Venuca Evanán ha logrado obtener un reconocimiento personal por su obra premiada Rikchari Warmi / Mujer Despierta. «Rikchari Warmi es una serie que pinté inspirada en el arte sarhuino cuando vi las varas buriladas y las intervine pintándolas. Yo reflejo, más que nada, la vida de la mujer. Muestro sus anhelos, sus sueños, las brechas de desigualdad, la falta de empatía e inequidad talladas y pintadas a mano. También hay una transmisión de la situación emocional de la mujer reflejada a través de la Pachamama y la devoción a la Virgen de la Asunción, Patrona de Sarhua», destacó Venuca.

Despierta mujer andina, despierta

«A veces por cultura permitimos mucho maltrato, mucho abuso. Y eso está normalizado en el Ande, en la selva y también aquí (Lima). Los hijos de los migrantes vemos esa misma situación. Repetimos, pensamos que está bien, que debemos soportar, que debemos tolerar porque estamos casadas. Yo creo que eso ya no debería suceder y deberíamos saber tratarnos entre hombres y mujeres, entre parejas. Darnos nuestro valor y demostrarlo realmente. Yo he visto la violencia hacia las mujeres en Lima y en mi comunidad en Ayacucho. Cuando yo me casé me dijeron: “Si tu marido te pega, déjate nomás”. Ese era el consejo de las abuelitas. Yo no quiero esa vida ni para mi, ni para mi hija. Entonces, a través de la pintura yo reflejo eso. Y me pongo a pensar cómo puedo yo reflejar lo que más me preocupa a través de la sororidad y cómo podemos ayudarnos entre las mujeres, incluso para llegar a la política y cambiar las leyes y así poder tener un país más equitativo, donde todas las voces puedan ser escuchadas», enfatiza la artista.

En Rikchari Warmi, Evanán reclama, para las mujeres de Sarhua, la capacidad de sentirse dueñas de su cuerpo, de su sexualidad y su derecho al goce, hasta ahora anulado y reprimido por una sociedad extremadamente convervadora.

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